Filosofía en viñetas

Ahora me ha dado por leer sobre filosofía… y estoy muy contenta con el resultado. Este es el segundo libro que leo y, pese a ser un bestseller, estoy bastante sorprendida.

El cómic comienza con una cita de Heráclito: Aguas distintas fluyen sobre los que entran en los mismos ríos., que es el hilo conductor de la historia. A través de un viaje en canoa vamos conociendo varios filósofos, tanto clásicos como más modernos: Sócrates, Aristóteles, Kant… y científicos : Darwin, Alan Turing… Más que la calidad o las teorías, yo lo que voy a comentar es el grado de divulgación y mi opinión personal.

El libro está dividido en seis capítulos, que hablan de un aspecto diferente de la filosofía: la lógica, la percepción, la mente, el libre albedrío, Dios y la ética. Además, cuenta con un glosario (gracias, señor autor) y una línea del tiempo con los filósofos citados. No obstante, cada vez que aparece un nuevo “personaje” sale una pequeña ficha con una cita, su nombre, su lugar de origen, una obra importante y alguna curiosidad, pero todo muy resumido. Se puede ser filósofo y vago, ejem, Descartes, ejem (nunca se levantaba antes de las 11 de la mañana).Resultado de imagen de filosofia en viñetas

Lo bueno es que los filósofos no van apareciendo por orden cronológico (como pasa en El mundo de Sofía), porque sino cuando llegas a Hume, no te acuerdas de Descartes; aparecen varios en cada capítulo, aportando su teoría a la conversación. Para mí, este enfoque es más llevadero. Además, se añaden comentarios actuales del tipo: Aristóteles, vas algo atrasado con las Matemáticas (yo si fuese él, me indignaría), que hacen referencia a que ahora la ciencia ha avanzado hasta desmentir alguna de las creencias que sustentaban ciertas teorías. Creo que son cosas que deben puntualizarse.

Ahora la pregunta del millón: ¿se entiende lo que dice? Sí, no habla de cosas extrañas; las teorías están muy bien explicadas (por lo menos para los que no tenemos ni idea de filosofía) y es muy ameno. Cuando tu cerebro piensa: Voy a volver a leer este párrafo, que no lo entendí del todo, el majo del autor te lo explica de nuevo. Los dibujos y el humor con que se cuenta la historia son bastante simpáticos. Si tuviera que poner una pega (ya para ser quisquillosa) es que a mí me cae muy bien Aristóteles y lo dibujaron muy feo.

En resumen, yo empezaría antes con este libro que con El mundo de Sofía, lo que pasa es que es demasiado tentador ver un libro con tu nombre.

Espero que os haya gustado. Hasta pronto.

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Obras completas de Alejandra Pizarnik

Cristalización verbal por amalgama de insomnio pasional y lucidez meridiana en una disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas.  

Así califica Octavio Paz  la obra de Alejandra Pizarnik. Personalmente no tengo ni idea de qué significa eso; lo primero en lo que pensé fue en fórmulas químicas.

Alejandra tuvo una vida que yo calificaría de bastante movidita: una infancia llena de inseguridades, por las constantes comparaciones con su hermana, por ser extranjera…; un carácter inestable, caótico, que se salía de los cánones de estudiante y mujer ideal. Tuvo, además, problemas de depresión,  varias crisis de ansiedad y adicción a los fármacos, que desembocaron en el suicidio; pese a haber estado largo tiempo yendo a terapia.Resultado de imagen de obras completas de pizarnik

Desde mi punto de vista, es estrictamente necesario conocer algo de su vida para (intentar) entender su obra, porque los temas que se tratan vas estrechamente ligados a sus situación personal. Algunos de estos son el ansia de libertad, que se repite bastante y que va ligado a las palabras “pájaro” y “jaula”: Yo no sé de pájaros,/ no conozco la historia del fuego./ Pero creo que mi soledad debería tener alasTambién está presente el recuerdo de la infancia como época amarga y la noche. La noche como momento de creación poética, de búsqueda de la propia identidad y de consuelo.

Su obra, en general, me ha gustado mucho y digo en general porque creo imposible calificar uno de sus poemas por separado. Aunque una ya sabe a lo que se enfrenta cuando se trata de una escritora vinculada al surrealismo, soy consciente de que ha habido muchas cosas que se me han escapado. Personalmente, Alejandra escribió de una forma con la que concuerdo bastante, es decir: concebir la literatura como intento de salvación, como algo intimista, personal e incluso bastante oscuro. Sin embargo, no sé hasta qué punto su poesía es recomendable para un público amplio, porque al leerla se te encoge-literalmente- el corazón.

La lectura me ha dejado un poso no pequeño, un quebradero de cabeza, un “no tienes ni idea de poesía pero tienes que intentar vivir con ello”. En resumen, desde mi punto de vista es una recopilación algo compleja para entender en su totalidad, pero que da pronto sus frutos y que se disfruta. Yo, por mi parte, seguiré buscando la cristalización verbal a ver si aparece.

Un saludo.

En sus manos ardió el bosque, de Diego Álvarez Miguel

En sus manos ardió el bosque más que una lectura es una relectura. Recuerdo haber comprado el libro de casualidad, porque quería Hidratante Olivia, también de Diego, y no lo había, así que me lancé y elegí este.

Tengo la costumbre de ojear la sinopsis de los libros y formarme una expectativa en base a eso:

La vida es una gran obra sin ensayos. ¿Cómo saber lo que responder ante sus golpes más inesperados? Enfrentado a sus sentimientos, Hugo se hace preguntas decisivas para salir adelante y recuperar la esperanza. Durante su recorrido emocional, vivirá las experiencias cotidianas que se producen tras la separación de la persona amada. Detrás de cada poema y de cada canción, en cada una de las páginas de este libro subyace una historia en la que el amor, el dolor y la ilusión germinan para brotar con fuerza inextinguible.

Yo, sinceramente, tenía miedo, mucho miedo. Miedo de encontrarme con una novela predecible, cutre, de amor barato y que el único sentimiento que me produjese fuera el de abrir la ventana y saltar. Por suerte no fue así. Resultado de imagen de en sus manos ardio el bosque

Al empezar a leer no sabes muy bien qué pasa, puesto que se intercalan presente y pasado, pero es justo esa incertidumbre la que te hace quedarte. La trama versa sobre el amor, el amor corriente y eso, para mí, es lo mejor. Ahora bien, no es una ruptura, no aparece el típico dramón del vecino del quinto y la señora del tercero metiendo cizaña; es una historia conmovedora y más real de lo que me gustaría (ahora mismo me encantaría hacer un spoiler, pero voy a ser buena persona).

Por otro lado, la música y la poesía juegan un papel importante, de superación. Se ve claramente su utilidad (ejem, ejem) y, sobre todo, que no hace falta tener tres cátedras y cinco másters para disfrutarlas. Observas de cerca cómo alguien quiere mejorar escribiendo y componiendo, por amor al arte y no para dedicarse a ello.

Otro tema fundamental es la reflexión, que está presente en toda la novela. La incomprensión de cosas ajenas al ser humano y, sobre todo, las charlas filosóficas. Esto último me alegra, pensaba que era de los pocos  frikis a los que aún les gusta divagar.

Finalmente, la prosa. Sé que repito esto mucho, que sí el lenguaje es impresionante, que sin las forma de narrar no sería nada y blablabla, pero esta vez es cierto. La trama es irrelevante, un medio, puede cogerse y tirarse a la basura. El libro aúna prosa y poesía, tanto a la hora de narrar como literalmente. No obstante, a mí me transmitió más la parte narrada. Concretamente, hacia la mitad y final del libro, el principio me llamó menos la atención.

Resumiendo, En sus manos ardió el bosque es una novela corta y lo que yo entiendo por buena narrativa actual, que mezcla un lenguaje sencillo y literario, con cierto grado de reflexión pero sin perder lo cotidiano. A veces, resulta irrisorio lo que nos intentan vender por cotidiano (debe de ser que hay gente viviendo en Marte y yo no lo sé) o por prosa poética, que transmite mucho (sí, Defreds, te miro a ti).            Se nota que es un libro escrito por alguien joven, que espero que siga escribiendo hasta su madurez literaria (más le vale, porque no quiero imaginarme de hater ). A veces me gustaría decirle: “¿Puedes hacerte mayor más rápido y escribir mucho? Sobre todo esto último.”

Finalmente, añadir que Diego Álvarez forma parte, junto con Xaime Martínez y muchos más, del grupo fundador del movimiento literario el Patarrealismo Salvaje (si alguien es o quiere ser editor de libros de texto de Secundaria, que sepa que es una opción muy interesante, ¡que tiemblen los del 27!). Así como dato irrelevante… muchos de ellos son asturianos.

Espero que os haya gustado la breve reseña, aunque haya sido algo más subjetiva que de costumbre. Un saludo.

 

 

Reinicio

Vamos a intentar que esta sea la última excusa en una buena temporada. Soy consciente de que llevo postergando mucho las publicaciones: que si exámenes, viajes, dramas, falta de ganas y un largo etcétera que cada día me hace plantearme más las cosas. Marzo, en general, no tomó el curso que yo esperaba; tenía muchos planes y cumplí una ínfima parte de ellos. No obstante, espero que abril sea bastante mejor. Personalmente, soy de todo o nada, de hacerlo bien o de no hacerlo y no creo que esta sea una buena forma.

Finalmente, dejaré de anticipar entradas, porque luego me surge otra idea y me frustro.

En otro orden de cosas, si habéis visto la publicación anterior, os habréis dado cuenta de que me ha dado por escribir. Lo siento de verdad por las personas que aprecien sus ojos, pero a veces es una necesidad.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

                           Charles Bukoswki, de ¿Así que quieres ser escritor?

En mi caso me hubiese llevado al asesinato.

Un saludo y hasta el sábado.

Realidad

Las cosas, en general, no                    están saliendo como yo                    esperaba.

Ver la sonrisa amarga de                    la decepción poblando                      tu rostro.

El contoneo macabro de                    las promesas vacías,                            del autoengaño.

La pureza desvanecida                      de los libros,                                        de los vértices                                      del tiempo.

El poema vacío y pretencioso           de la mano inexperta que                 tiene tanto que decir                           pero no sabe cómo.

 

Un 8M para repetir

Ahora que ya ha pasado todo, que volvemos a la rutina, que cerramos los ojos de nuevo, vengo a revolver entre los rescoldos.

El ocho de marzo fue una bomba: las calles se tiñeron de morado y los corazones de orgullo; parecía verse el progreso no demasiado lejos. Fue mejor de lo que yo esperaba, aunque hay ciertos matices mejorables que esperemos que el año que viene cambien.

Hoy hace un año que empecé “con esto del feminismo”, con esto de tener que explicar qué significa, con esto de luchar por mis, o más bien, nuestros derechos, con esto de que te miren de reojo, porque nosotros, la sociedad avanzada, aún no lo hemos aceptado. Aunque no me arrepiento de nada: de cada libro que he leído o cada boca que he cerrado, no es fácil. No es fácil, porque lo que unos hacen lo deshacen otros y no, no hablo de políticos esta vez; hablo de gente cercana, de pedestales que se hunden, que duele más.

No me gusta el conformismo, menos en estos temas, pero el jueves me sentí afortunada. Afortunada de poder estudiar, de poder salir sola a la calle (aunque luego no sepa si volveré), de poder, en un futuro, votar y conducir. Porque ojalá todas (y aquí que no se me malinterprete) tuviésemos que preocuparnos del techo de cristal y la brecha salarial; porque sería todo un poco más fácil. diía mujer

La conclusión que yo saco de todo esto es que, aunque suena mal decirlo así, necesitamos una educación feminista (tanto en clase como en casa) y sin ella, los esfuerzos, sobre todo a largo plazo, son en vano. Por suerte, yo empiezo a ver resquicios de esto, en algunos sitios más que en otros, a mi alrededor.

PD: No me he olvidado de las mujeres de las que prometí hablar, simplemente es una cosa que lleva tiempo, pero en nada acabo los exámenes y soy libre.

Ideas para marzo y suicidio del wifi

Tras varias semanas sin dar señales de vida, vuelvo, quiero creer que estoy volviendo. Esto no tiene mucho que ver, pero mi wifi se suicidó. Hace unos quince días  decidió que no quería vivir más, que estaba harto de mis dramas y me abandonó. router-2No fue un golpe demasiado duro hasta que los datos también murieron y me fecharon el examen de Literatura. Lo gracioso es que la ola de suicidios de wifis (no sé hacer el plural) fue bastante grande, pero a los dos días la compañía de teléfonos venía, recogía el cadáver y te traían otro nuevo, fin del drama. Sin embargo, en mi caso fue diferente: ya ha dado usted parte de esta incidencia, en dos días llega el repartidor, por la tarde le damos una solución, pondremos la incidencia como urgente. La conclusión a la que llegué fue que los empleados están indignados: hace frío y todos queremos acurrucarnos en el sofá, les colgamos cuando nos hacen encuesta… No se me ocurrió otra solución más que indignarme y esperar, porque el derecho a la indignación, si no está ya en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, debería registrarse.

A pesar de no haber publicado nada, por la muerte del wifi, leí. Leí bastante y muy seguido, quizá más de lo que debería. Mi conciencia me decía que repasase Sintaxis y Literatura,porque tenía examen. Así que, como buena procrastinadora que soy, establecí una analogía entre los libros de García Montero que estaba leyendo y lo que tenía que estudiar. ¿Épocas diferentes? Por supuesto. No obstante, es poesía de todas formas. Poesía con sus versos, sus estrofas, sus palabras, sus tildes, sus puntos, sus comas, su título, su número de página y un largo etcétera. Una pequeña diferencia frente a un montón de similitudes. Comparaciones potentes donde las haya.

La próxima semana vendré con alguna reseña, que ya es hora. Sin embargo, antes de irme (sé que mi historia sobre el suicidio masivo de los wifis es interesantísima) quería comentaros una cosa. Como el ocho de marzo es el Día de la Mujer (y en este mes nacen las personas chachis) se me ha ocurrido hablar de una mujer cada semana del mes. Además de la pertinente reseña. ¿Demasiada organización para mí? Por supuesto, pero vamos a intentarlo.

Os seguiré informando de los sucesos dramáticos que me sigan aconteciendo.

Un saludo.

El secreto del orfebre, de Elia Barceló

    Espero que enero os esté yendo un poco mejor que a mí (hablando de lecturas, por supuesto). Aunque en este mes es tradición romper los propósitos que tanto nos ha costado fijar, lo mío es muy descarado: me propongo un reto bastante ambicioso y lo comienzo con un bloqueo lector. Olé tú me está diciendo la vida.

    La parte positiva es que lo que he leído me ha dejado más que contenta y de eso vengo a hablaros hoy.

    El secreto del orfebre es una novela corta, tiene 121 páginas para ser exactos, de Elia Barceló. Si os soy sincera, no tenía ni idea de quién era esta mujer hasta que me regalaron una de sus obras y eso que, según tengo entendido, es una de las autoras actuales más importantes de nuestro país ( se nota que estoy al día, sí). Sin embargo, me cambió la cara al descubrir que fue, durante mucho tiempo, profesora de Literatura. No me malinterpreteis, pero no suelo encajar mucho con los libros escritos por profesores y menos si son de Lengua y Literatura. ¿Prejuicios yo? ¿dónde? Dejémoslo en malas experiencias… Por suerte rompió casi todos mis esquemas.

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Argumento:

    Un prestigioso orfebre decide viajar desde Nueva York, su residencia actual, hasta su pueblo natal, para reencontrarse con el que fue el amor de su vida.

    Lo primero que prensé al leer esto fue: Oh, my God. La hemos liao. No soy demasiado admiradora de las novelas románticas. No sé, creo que es un tema explotado en exceso y más en la literatura juvenil. Claro que los jóvenes no saben hablar de otra cosa… (nótese la ironía). Acaban viralizándose historias de mierda (dejando a un lado lo literario, que en este caso es lo menos trascendente) que romantizan la dominación y fomentan los estereotipos de género. Ejem, After, ejem. Esto sin pararnos a pensar en la inverosimilitud caracterísitca de este tipo de narraciones, porque ¿dónde está el jugador de fútbol americano que te recoge los libros justo antes de que se caigan a un charco? Siempre me quedo pensando en si son deportistas o doctos en Física, porque esos cálculos tan precisos no los hace cualquiera.

Personajes:

   Desde mi punto de vista es uno de los elementos menos importantes en esta narración. Hay dos principales: el hombre, que no sabemos ni su nombre y Celia, la mujer de la que se enamora. Poco puede decirse de ellos, salvo que son dos personas normales. Él, orfebre y ella, modista. Ninguno tiene un pasado tormentoso o roza la perfección por cualquier motivo.

    Decía antes que no influían en exceso los protagonistas, pero puede que no sea así exactamente. Para mí es un punto a favor que no sean superhéroes que van a salvar el mundo de la otra persona, que la cotidianidad esté presente me gusta.

    Además, aparecen personajes secundarios: los padres del hombre, los abuelos, vecinos, amigos…, que aportan otro punto de vista.

Ambientación:

    La mayor parte de la acción se desarrolla en Villasanta, el pueblo natal del hombre. Un lugar carcomido por el paso del tiempo: la estación  desértica, que se cae a pedazos, y por la que pasa, con suerte, un tren al día; los bares cerrados o apunto de hacerlo, que subsisten con propinas de viajeros intermitentes; el pequeño hotel que antes daba fama al lugar, pero que se ha convertido en una residencia; las grandes casas, que ahora son trozos de piedra envueltos en hiedras y lo que queda de la gente, los resquicios de aquellos jóvenes que se han ido o que son irreconocibles.

    En contraposición tenemos Nueva York: una gran ciudad en pleno apogeo, donde las noticias vuelan, la prisa invade el ambiente y nadie se conoce. El lugar que dio reconocimiento a nuestro protagonista y al que emigró intentando salir desesperadamente de Villasanta.

Temas:

    El tema principal es el amor, pero se habla de él de una forma no convencional, yo diría que realista. No hay ogros ni princesas, matrimonios de conveniencia o familias enfrentadas, superhéroes o supervillanos. Solo son dos personas que se quieren (o intentan hacerlo). ¿Dramas? Sí, hay dramas, como siempre: que si el uno es mayor que la otra o la otra mayor que el uno; que si el vecino cuchichea o deja de cuchichear. Sin embargo, no suponen mayor problema, acaban sobrellevándose.

   Otro tema presente es el paso del tiempo (tempus fugit). Personalmente he de decir que me encanta este tópico. Lo veo muy muy verosímil, porque podría discutirse el beatus ille o el amor post mortem, pero no la fugacidad del tiempo. (Sí, a lo mejor en tres meses cambio radicalmente de opinión. Espero ir dando respuesta a mis dudas exisenciales-literarias).

    Además, en ocasiones, se habla de los comentarios de la gente o de los prejuicios de los “”””pueblos”””” (sí, entre muchas comillas).

Opinión personal:

   Aunque no me gusta puntuar los libros con números, con estrellas o con cualquier otro método, esta vez voy a hacerlo: 10/10 o 5/5. La manía viene dada por comodidad simplemente; conociéndome acabaría poniéndole un 8,726 a un ejemplar o un 9,999 porque siempre puede  haber otro mejor o que me guste más. Además, la perfección no existe (bueno, eso está por ver…).

    En primer lugar, me encantan los giros temporales. Son IMPRESIONANTES. No puedo decir nada más porque no quiero hacer spoiler (la gente así merece un lugar en alguna prisión). No es simplemente presente-pasado o pasado- presente es mucho más chachi.

    En segundo lugar, me encanta la forma en que está escrito. Es uno de los puntos fuertes del libro, sin eso sería una historia bastante insípida. No es que empatices con el personaje (a mí me importaban poco sus dramas), es que te metes de lleno en la historia, como un personaje más.

    Por otro lado, la nostalgia que lo inunda todo. Lo que fue pero ya no es, el brillo que antes tenían las personas, las calles, los objetos… y que ha desaparecido o que dejó una estela que lo evoca.

    Finalmente, la verosimilitud y cercanía. Sí, todavía hay gente que se acuerda de que no todo ocurre en las ciudades. También está la imposibilidad, es decir, es un amor imposible. No obstante, ambos saben que no se acaba el mundo. Duele, porque duele y a lo mejor pasan (y pasaron) veinte años y sigue doliendo, pero no se acaba el mundo. Aprendes a vivir con eso y con muchas otras cosas.

    Resumiendo, es una novela corta, fácil de leer, que habla de temas universales y que está, desde mi punto de vista, muy bien escrita. Así que no puedo más que recomendarla efusivamente.

    Posiblemente la próxima entrada sea otra reseña de otro libro genial (veréis qué poco me va a durar la racha…), pero con mucho drama, ansias de filosofar y frustración, No apta para mentes demasiado sensibles.

Saludos.

Chicas revolucionarias

    Siempre he sido fan de las niñas rebeldes, que hacen muchas preguntas e incluso un tanto repelentes. Me llama la atención ese toque de curiosidad, rebeldía justificada y espíritu de cambio, que hacen que, en ocasiones, me sienta muy identificada. Dos buenos ejemplos son Matilda y Mafalda. De esta última vengo a hablaros hoy.

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    Hace unas semanas me dio por pensar en la cantidad de clásicos “infantiles” que aún no he leído. Sin embargo, como me pasó con El Quijote o El principito, al principio me dan miedo. Su historia e imagen han sido tan explotadas que me hacen desconfiar. Me pasa algo similar con los best seller: cuantas más personas me los recomiendan mayor es la certeza de que va a gustarme poco o nada. No obstante, esta vez me equivoqué (y me alegro de ello).

    Realismo y Enora 067.JPGFue mi profe de Filosofía la que me animó a sacar los libros de la biblioteca, cosa que no suelo hacer frecuentemente. Sí, ya sé, el consumismo, el e-book… pero necesito pegar pósits por todas partes y es bastante difíciles si los ejemplares no me pertenecen. En fin… vamos con la reseña.

    Argumento:

    Es bastante simple: un grupo de cuatro niños, amigos, cuentan sus aventuras. Qué les pasa cuando se van de vacaciones, su primer día de colegio, las conclusiones que sacan al ver la tele, etc. Su principal objetivo es entender el gran y extraño mundo de los adultos, que tanta incertidumbre y desconcierto les produce.

    Peculiaridad:

    No es un libro normal (qué precisa yo) sino un conjunto de tiras cómicas. En un principio estaban destinadas a la publicidad DE LAVADORAS  y posteriormente tuvieron un lugar en el periódico. Aunque su creador, Quino, intentó dejarlas, la historia ya había cobrado demasiada fuerza. Finalmente, en 1966 aparece la primera recopilación.

    Personajes:

    Desde mi punto de vista, los personajes son uno de los elementos más importantes en este caso. Hay cuatro principales: Susanita, Felipe, Manolito y Mafalda. No obstante, aperecen algunos secundarios: los padres de los niños, los maestros de la escuela, algún vecino…

    Susanita: Es bastante superficial y materialista. Se preocupa mucho por la belleza, la moda, los chicos y su principal aspiración es tener numerosos hijos (cosa que frustra a Mafalda). Además, no es demasiado trabajadora que digamos, siempre que puede se escaquea. Por último, es algo caprichosa y le encanta presumir de las cosas que ella o su familia tienen y los demás no.

    Manolito: Se trata de un niño, en apariencia, físicamente fuerte. Fuerza que se ve reflejada en todo lo que dice. Además, como su padre tiene una tienda, su mayor preocupación es la economía. Cuando debaten sobre un tema Mafalda defiende la cultura, Susanita, la belleza o la procreación y él, el beneficio económico. LLega incluso a hacer publicidad del negocio familiar en forma de canciones o haciéndoles regalos a sus amigos.

    Felipe: Es lo que hablando mal se llama un cagao. Su timidez puede con él y a la primera de cambio empieza a temblar. Además, es bastante ingenuo y optimista, lo que hace que, en ocasiones, se le maneje fácilmente.

    Mafalda: Es, sin duda alguna, mi personaje favorito. Es muy inteligente y curiosa. Siempre está haciendo preguntas (dudas existenciales) a los adultos o a sus amigos, para entender el extraño mundo que la rodea; poniéndolos muchas veces en apuros al no saber contestar. Sin embargo, los pocos aspectos que comprende los juzga de forma racional y crítica, estando a menudo en desacuerdo. Vive frustrada y, en cierto modo, incomprendida porque: o se da cuenta de que el mundo es una mierda está muy mal y no puede cambiarlo o sus amigos no se vuelcan con sus charlas filosóficas. No obstante, muchos días tiene unas ganas inmensas de cambiar las cosas.  Otra característica destacable es la madurez que tiene para su edad y cómo habla de ciertos temas: igualdad, política educación…, pero sin perder esa visión infantil.

    Opinión personal:

    Poco puedo decir en este apartado, porque creo que a lo largo del texto se infiere que he disfrutado mucho de estas lecturas. Y sí, digo estas porque he leído dos recopilaciones (la primera y la segunda). Aunque no presentan demasiadas diferencias, a medida que pasas las páginas vas conociendo más a los personajes, que representan cada uno un arquetipo de persona en nuestra sociedad. Cabe destacar, además, la verosimilitud y cercanía de las situaciones, incluso siendo escritas antes de 1966.

    Desde mi punto de vista, estas tiras cómicas son muy parecidas a El principito, en el sentido de que cada vez que las lees extraes conclusiones diferentes y que erróneamente son recomendadas para los niños.

    En definitiva, creo que necesitamos más personajes y personas como Mafalda. Espero que os haya gustado la reseña y que os animéis a leer aunque sea una de las viñetas que os dejo.

    Un saludo, Sofía.

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