Homo Sapiens

Ahora que el pájaro tiene una jaula tan difusa como para dudar de su existencia tanto como de la propia; ahora que el león tiene miedo de rugir por ofender a la gacela, que el caracol siente que su casa no es segura y que la zorra ha perdido la fe en su astucia. Ahora, y sólo ahora, cállate, loro estúpido, no vaya a ser que te condenen por abrir el pico.

Sofía.

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Comienzos

Llevo siglos sin aparecer por aquí y otros tantos, sin leer con verdadera asiduidad. Me cuesta tener entre mis manos algo diferente a un par de versos escritos por un poeta frustrado. Para mí agosto es, por naturaleza, caótico y con el tiempo se intensifica. Septiembre, por su parte, debería hacernos volver a la rutina, que cambia cada vez más y se está- o al menos lo pretende- intentando acercar a eso que antes parecía una meta. Suena el pistoletazo de  salida y los corredores están aún atándose las zapatillas.

Ahora que tengo que empezar a hablar con propiedad en una lengua materna que no alcanzo a comprender y que me niego a aceptar que el tiempo pasa, es hora de llevar al día las reseñas de libros leídos mentalmente y de asumir que la casa y la clase son lugares a los que pertenecer, aunque solo el cuerpo esté presente.

Desearía recordar un poco menos a Pizarnik:

Escribes poemas                                                                                                                                      porque necesitas                                                                                                                                      un lugar                                                                                                                                                    en donde sea lo que no es.

 

Poesía entre palmeras, de Bárbara Marín

La intención es lo que cuenta, niños. Da igual que el texto no tenga ni una tilde (la literatura ya la aparcamos), si vosotros le ponéis empeño, todo se puede conseguir. Yo pensaba que ese discurso empezaba a tambalearse cuando uno cumple 12 años, pero parece ser que no.

Poesía entre palmeras es un intento de acercar el sufrimiento de los inmigrantes, en especial los cubanos,  y de darles voz, aunque yo no vi nada de eso.

En primer lugar, más de la mitad de los textos, porque no pueden tacharse de poemas, hablan de una forma ñoña del amor, pero no del amor a la tierra, a Cuba, no, del amor a un ser humano. ¿Dónde quedó eso de la visibilidad?DSC_0004

En segundo lugar, parecen escritos de un niño: el lenguaje es simplón, demasiado explícito y la técnica brilla por su ausencia al igual que la retórica. Además, se utiliza en exceso la rima consonante, sin saber cómo, lo que evidencia la creencia “popular” de que si no rima, no suena a poesía, así que voy a poner la rima al tuntún. 

Finalmente, lo peor de todo son las faltas de ortografía; sí, como lo oís: faltas de ortografía. No una ni dos ni tres, creo que acabé con el boli de poner tildes (en letras minúsculas) y comas. Alguien debería tomarse la molestia de enseñarle a esta señora que más lleva tilde cuando es adverbio de cantidad yla lleva cuando es pronombre personal o regalarle un diccionario. Por no mencionar el hecho de dedicarle algunos poemas a Bécquer y escribir mal el apellido; seguro que se está revolviendo en su tumba, pobrecito.

A mí me hacen un homenaje así y no sé qué haría. No obstante, lo que más gracia me hace es que lo que yo leí es una síntesis de la prolífera creación  de la autora que a buen seguro no ha de dejar indiferente a nadie. Una se queda con cara de :¿Pero se ha dignado a escribir más? Lo que no te deja indiferente es la ortografía, porque los textos son asépticos. Mira, Defreds, igual alguien te hace compañía en mi lista negra.

En fin, pienso que para saber apreciar lo bueno hay que conocer lo malo.

Un saludo,                                                                                                                Sofía.

 

 

Un largo silencio, de Ángeles Caso

Revolviendo los  libros polvorientos y rebuscando en el baúl de los recuerdos, por fin he descubierto de dónde me viene el trauma con la Guerra Civil Española. Mi profesora de Quinto de Primaria, que era una mujer sumamente comprensiva, nos obligó a leer, a nuestros recién cumplidos once años, un libro sobre la Guerra Civil Española. Mi yo más cándido pensó que alguien que escribiese libros no podía tener malas intenciones, así que llegué a la conclusión de que el tema que trataba debía de ser importante, aunque no alcanzase a comprenderlo. Recuerdo con bastante más amor al libro que a aquella señora.

Un largo silencio cuenta la historia de cuatro mujeres que vieron su vida truncada por la llegada de la guerra. Siendo una familia y tras la muerte del padre y la ida del hermano a la guerra, deben arreglárselas para sobrevivir, junto con el resto de vecinos que sufren las consecuencias del conflicto. Pertenecientes al bando de los rojos acaban exiliándose y, al volver, lo que era su hogar se convierte en un valle de lágrimas, penurias y desolación.

Ángeles cuenta muy bien la historia, como si la hubiese vivido. Los personajes parecen personas de su redondez y las mujeres son reales. Es irrisorio que a estas alturas haya que emplear tiempo en comprobar si las mujeres, por el hecho de serlo,  son un conjunto de tópicos. En este caso no: las hay más fuertes, como la madre, que lleva las riendas de la familia tras el fallecimiento de su marido, aunque no es ajena al sufrimiento; las hay que han perdido a su marido en combate y tienen que velar por la seguridad de sus hijos; las hay que esperan a su novio que se ha cambiado de bando o las hay que no entienden nada de lo que pasa porque aún son niñas.

A mi parecer, el punto fuerte del libro, aparte de los personajes, es la forma en que está escrito (no repito yo este argumento veces…). Los acontecimientos narrados los conocemos todos, incluso sin abrir el libro, ya que no es un manual de historia: Franco, el hambre, el exilio, el dolor, la muerte, el silencio… pero ángeles los cuenta con una gran cercanía, supliendo así que no se aporte nada nuevo. Se describen a la perfección los sentimientos de una familia y de un pueblo, concretamente Castrollano, situado en Asturias.Resultado de imagen de un largo silencio angeles caso

Como dije en la reseña anterior, me gusta que leer sobre la historia de lugares cercanos a mí pues, aunque a vez es más duro, me llega más la narración y soy capaz de identificarme mejor con los paisajes y los personajes. Sería muy interesante, por ejemplo, leer sobre la selva amazónica, pero como en mi vida he visto un mono me costaría más empatizar.

La historia se nos presenta cuando las mujeres regresan a Castrollano después de haber estado exiliadas. A partir de ese momento, se va mezclando su realidad en el pueblo junto con retrospecciones que explican la situación de cada mujer, de la familia y de algunos vecinos y que hilan todo sin dejar espacios en blanco. Muchos capítulos están narrados en futuro en el momento en que las acciones suceden (no sé si me explico claramente…) y eso le da cierto toque de melancolía diría yo, además de que nunca me había fijado en un fenómeno así.

En síntesis, Un largo silencio es una novela corta, de unas 200 páginas, en las que la melancolía, el dolor y la realidad entretejen un escenario asombroso. Yo he intentado saborear cada palabra y, aunque los premios no siempre son justos, en este caso el Fernando Lara, para mí, lo merece sin duda.

Debemos humanizar la historia, porque sino estamos condenados a repetirla, y libros así lo logran a la perfección.

Un saludo y hasta pronto.

¿Verano?

Los que vivimos en Asturias no conocemos el significado de la palabra verano, por mucho que nos suene el término. De cada siete días llueve ocho y esta temporada añadimos tormentas, es decir, adiós WiFi. Adiós, WiFi; hola, Pereza. Resultado de imagen de verano asturias meme

La última reseña fue de un libro que hablaba sobre la Guerra Civil Española y, casualmente, la próxima será sobre una novela ambientada en la misma época. ¿Qué me está queriendo decir la vida?¿Que aprenda historia? Debería ponerme con la geografía, pero eso ya en otra vida.

Leí algo más, pero no demasiado. Llevaba todo el año esperando el verano para leer y ser productiva (viva el autoengaño), así que, como no podía ser de otra forma, lo comencé con un bloqueo lector. Salí de él con BukowksiLa senda del perdedor ; un breve apunte: me gustó mucho el libro, pero creo que triunfa más entre las personas que han leído algo del escritor, puesto que explica muchos comportamientos que ves en el resto de novelas, cuando Chinaski ya es adulto. También llegó algo de poesía a mis manos: una antología de Ángel González y otra de Dámaso Alonso. Sobre Ángel decir que su tono es muy cercano y claro, que habla bastante del paso del tiempo y que hay una ironía subyacente en la mayoría de sus poemas y eso me gusta. Dámaso, por su parte. es mucho más pesimista, aunque hay toques de luz que equilibran la balanza; como consejo: no lo leáis cuando estéis contentos. Finalmente, leí La mirada, de Carlos Puerto. No sé cómo suavizar las cosas para no ser muy cruel y dejar claro que no me gustó una mierda nada: es pretencioso y resulta cansino, cursi, cutre. Lo peor, desde mi punto de vista, es que la idea es buena, pero está fatal llevada: Ada, una joven violonchelista, verá su vida cambiada al descubrir que es seropositiva. La incertidumbre que conlleva el saber que es portadora del virus del SIDA pondrá a prueba su fortaleza interior. Una historia de amor diferente, una nueva mirada sobre el amor que puede cambiar tu vida. La última línea es totalmente mentira: la relación es cursi, típica y en ciertos momentos bastante sexista. Además, no me cayó nada bien la protagonista: oye, mira, que mi pasión es la música clásica y a ti te encanta la arqueología, pero eso son cuatro piedras con polvo, así que ven a estar conmigo y déja eso. ¿Jelou? En fin, no quiero extenderme más, puede que le dedique una reseña, pero estoy algo indecisa porque me parece una pérdida de tiempo.

En síntesis, intentaré llevar al día el blog y subir más de una entrada semanal, puesto que ahora tengo más tiempo libre, aunque eso no sea siempre una ventaja.

Un saludo y felices vacaciones.

 

Pequeñas dosis de historia

Sé que llevo unos días desaparecida, pero se acerca final de curso y una tiene exámenes y lo que es peor: sueño y ganas de leer y de dormir. La lectura de hoy, por lo tanto, es bastante ligera (en cuanto a extensión).

Resultado de imagen de mi infancia en el franquismoMi infancia en el Franquismo es el diario de Enesida García, una mujer de Tiraña (Asturias), que pasó su infancia en pleno apogeo del Franquismo.

El libro es muy breve, tiene unas 8o páginas. En una cara sale una foto del diario de Enesida y en la otra, la transcripción a ordenador. Para los que somos frikis de estas cosas, la edición es genial.

No estoy muy puesta en este tema, pero lo que se pretende con esta narración es dar visibilidad a la memoria histórica y a los crímenes cometidos en esta etapa, concretamente en el pueblo del que os hablaba antes.

Hicieron falta cuarenta años para que Enesida tuviese el valor de escribir la historia que vivió. 10 personas fueron fusiladas en el cementerio de enfrente de su casa, entre ellos sus padres y tíos. Ella nos cuenta cómo sus tíos estaban refugiados en el monte o cómo los vecinos guarecían a familiares u otros hombres en los pajares u hórreos; cómo los soldados rondaban sus casas día y noche; cómo secuestraron y violaron a una de sus hermanas, para acabar matándola; cómo ella y una vecina tuvieron que buscarse la vida pidiendo trabajo en las casas…

La historia es simple porque es real, no hay trama compleja ni escenarios exóticos ni descripciones detalladas y eso es lo mejor, o lo peor, según se mire. La concisión de sus palabras, la falta de carácter literario e incluso ortográfico, hacen que predomine el sufrimiento. El dolor de las familias y vecinos, que ha sido silenciado durante décadas y no se hace tanto como se debería por intentar, ya no remediarlo sino no olvidarlo.

También cabe destacar que se desarrolla en un pueblo y eso, para mí, hace más fácil la labor de empatizar. Hablo desde el puro desconocimiento, pero lo poco que sé de historia es siempre de las grandes ciudades: Madrid, Nueva York, París… Es más difícil salir impune cuando ves que pudo pasar en tu zona, las casas o las calles   que se describen ser las de tu pueblo y los vecinos muertos, los tuyos.

Por otra parte, es reseñable que la historia la cuente una mujer, ya que a duras penas sabían escribir o leer y más aún siendo del bando “perdedor”. Otro argumento que la asociación de vecinos de Tiraña pretende desmentir es que la historia no la escribe siempre el que gana, o por lo menos, intentan que eso cambie ahora.

No es una de las opiniones más estructuradas que he dado, pero es que el libro me ha dejado bastante descolocada, desconcertada. Creo sinceramente que es muy importante recordar a las víctimas, da igual de lo que sea; si olvidamos la historia, estamos condenados a repetirla.

En resumen, a veces no hace falta chaparse 800 páginas de un catedrático en Historia para intentar acercarnos un poco a la realidad que se vivió hace no demasiado tiempo. El libro está más que recomendado y, aunque lo repito mucho, esta vez es verdad: se lee muy rápido.

Un saludo.

Voces Compartidas

    Voces Compartidas es un grupo de alumnos y profesores del IES Galileo Galilei, de Navia. Cada año hacen lo que parece ser un recital poético, que versa sobre temáticas diferentes. Aunque cuando uno entra en lo que yo llamo “trance poético” resulta difícil hacer una crítica constructiva, voy a intentarlo.

    Tras cruzar la maraña de personas, conseguí un asiento en el mal llamado salón de actos; quizá también mal llamado “asiento”. Igual es verdad eso de que para disfrutar del arte hay que sufrir y que no todo el mundo sirve.

    El acto comenzó con un discurso bien estructurado, nada de tópicos ni de preparación excesiva, nada de alguien que misteriosamente no repite una sola palabra en cinco minutos. La información fluía, era concisa, directa pero agradable.Resultado de imagen de voces compartidas

    La música empezó a sonar y dio paso al verdadero espectáculo. Entre siglos anda el verso, en apariencia un recital poético, fue una dosis de realidad. Un recorrido desde 1992 hasta lo que llevamos de 2018, una clase de Historia de 25 años. El Tiempo y el Presente iban intercalándose, como dos entes reales, entre lo que tenían que contarnos los poemas. Dicen que todo buen disco o poemario debe tener un hilo conductor; aquí lo vemos claramente. El  tópico del tempus irreparabilis fugit entreteje sucesos tan diferentes como el 11M o la legalización del matrimonio homosexual en España y autores tan diversos como Rafael Alberti o Diego Álvarez Miguel.

    Lejos de ser un homenaje a los ignotos pensamientos de un poeta frustrado, nos engloba a todos, reflejando la realidad de niños, madres, abuelas, jóvenes… y lo que los une: violencia, corrupción, nostalgia, pasión, amor, esperanza… Siendo una crítica mordaz y constructiva, que nos llama a la acción, a ver lo importante de la historia, pero que deja un poso de esperanza.

    A destacar hay muchos aspectos; uno de mis favoritos es la edad de los integrantes. La inmensa mayoría tienen entre 15 y 18 años. Las generaciones “inútiles” han demostrado que son capaces de hacer mucho más de lo que se piensa y se espera. La disciplina y el compromiso de ensayar tres horas a la semana durante más de un año; el trabajo de aprender y adaptar todos los poemas y textos; la música y las imágenes en directo y, sobre todo, las ganas y la ilusión de hacer lo que te gusta. O por lo menos que debe de interesarte, porque anda que perder el tiempo en algo tan inútil como es la poesía…

    Por otra parte, para mí es importante la adecuación del espectáculo, es decir, el público no estaba integrado por catedráticos de poesía contemporánea pero los jóvenes no somos tontos. El repertorio, en general, era bastante accesible, aunque con algunas referencias más implícitas que otras (ahí está lo bueno). Además, pienso que estaba dirigido a un público muy amplio y que, como los libros clásicos, cada generación puede darle un enfoque diferente.

    Personalmente, me sorprendió gratamente. Puede ser porque mi cerebro tiene miedo cuando escucha las palabras “poesía”, “actual” y “jóvenes” en la misma oración. Miedo de que le aparezca algún prematuro Defreds o “poetas” del estilo.

    Finalmente y siendo consciente de que no debería meterme en polémicas innecesarias, resaltar que se agradece la presencia de personas que valoren la literatura, la música, el mundo audiovisual… a pesar de que Galileo Galilei fuese un científico. Hay ejemplos que merece la pena seguir. Como dirían los profesores, la experiencia presenta un valor pedagógico importante para el desarrollo cultural y emocional del discente, haciendo que se vea reflejado y sea consciente de la capacidad de sus coetáneos, lo que fomentará el afán de superación y autocrítica. Nosotros, los alumnos, decimos simplemente que queremos volver de excursión, aunque sea a la biblioteca.

    Ver un espectáculo de Voces compartidas es, en resumen, sentirse orgulloso de las nuevas generaciones y, a la par, una cierta inutilidad hacia uno mismo.

Un saludo.

Las Sin Sombrero

Llevo un tiempo intentando hacer esta entrada, pero no sé cómo abordarla. Voy a intentar sintetizar, porque quiero hablaros un poco de quiénes eran estas mujeres, de una antología en que aparecen y de que aún me queda algo de esperanza en nuestro sistema educativo.

En primer lugar, las Sin Sombrero son, a grandes rasgos, las mujeres de la Generación del 27 silenciadas por la historia. No fueron solo escritoras, también hubo pintoras, escultoras, filósofas, cantantes… y algunos nombres son más conocidos que otros, el de Maruja Mallo, por ejemplo. María Zambrano (filósofa), Rosa Chacel (escritora), Margarita Manso (pintora), Marga Gil Roësset (escultora) y Josefina de la Torre ( cantante, actriz…), son algunas de las integrantes.

Desconozco la mayoría de sus obras; estoy un poco más informada de la de Rosa Chacel, pero porque  hice un trabajo sobre ella. No obstante, si el verano es lo productivo que pretendo que sea, os hablaré sobre algún libro de estas mujeres. Creo que empezando por la poesía de María Cegarra.

En segundo lugar, para continuar con el mes de recomendaciones que llevo, leí una antología que aúna algunos poemas de las escritoras de la época, tanto las más como las menos conocidas. Eso es lo bueno que tiene, a diferencia de otros volúmenes en los que solo se menciona a las más conocidas, este es muy completo. Además, trae un extenso prólogo (sí, de 80 páginas…) y, al final, una pequeña biografía y un breve análisis de la obra de cada autora. Resultado de imagen de peces en la tierra, pepa

Dentro de Peces en la tierrahay una gran variedad de textos. Aunque ya había sido avisada, pensé, como siempre, que eran cosas del gremio, de la gente esta que habla raro… Sin embargo, dentro de mi escaso criterio poético, fui capaz de discernir bastante bien. Personalmente, me gustó mucho María Cegarra: La química lo afirma; pero se engaña. No existe la saturación.

Esta vez he dejado lo mejor para el final. Aunque yo conocía a las mujeres de la generación del 27 por mi sed literaria y, sobre todo, mi frikismo con la papelería (sí, el Concejo de Mujeres de Gijón hizo agendas y calendarios sobre ellas), lo que me ayudó adentrarme en su obra fue el proyecto que hicieron dos de mis profes de Literatura.Resultado de imagen de igualdad gijon calendario

Sí, como lo oís, las mujeres silenciadas aparecieron en mi clase. (Y ahora es cuando alguien me dirá que no es tan raro. Pero como yo no voy a un instituto de Chachilandia, fue una grata sorpresa).         El proyecto consistió en una investigación grupal sobre una autora. Cada persona hacía una parte: biografía, obra, análisis de un poema y la relación de dicho poema con la cultura.

Para mí lo trascendente no es la estructura del trabajo (si la informática decide no reírse de mí, os dejaré el enlace/archivo), sino la intención. El hecho de ignorar un poco a los de arriba y hacer algo productivo. El hecho de promover la igualdad tan ansiada y no resguardarse en el si por mí no haría exámenes, pero el sistema… El hecho de que es inevitable que sienta que alguien escucha mis plegarias o que se apunta las moralejas de mis relatos.

Hemos puesto la primera piedra, ahora solo queda mantenerla. Hoy dejo a un lado mi faceta hater y felicito y me enorgullezco del enemigo.

Las Sin Sombrero

Espero que os haya gustado la entrada y no, no me pagan para decir esto.

Sinsentido e Insensibilidad

Uno bajaba el pulgar,                                                                                            otros, el rotulador.                                                                                                Despiadadamente cruel                                                                                        o francamente humano.

Y yo que pensé que                                                                                                esto del Surrealismo                                                                                              era de poetas o pintores.

Pero igual es que la vida                                                                                      es eso: un conjunto de                                                                                          imágenes visionarias                                                                                        que no entiende ni el                                                                                            que mueve los hilos.                                                                                              Eso sí, el títere                                                                                                        ha de estar contento.

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